Los sistemas anticaídas fijos que se colocan en los edificios, necesitan una revisión que certifique su correcto estado para que así puedan ser utilizados con seguridad. Esta revisión, además de ser necesaria por la propia seguridad de los usuarios, resulta administrativamente obligatoria ya que la homologación de cada elemento de seguridad anticaídas tiene un período de validez determinado y resulta imprescindible su actualización para que puedan ser utilizados.