Los elementos metálicos son siempre susceptibles de deterioro por el desgaste y la acción del agua que puede originar oxidaciones. Con independencia de su afección a la estética del elemento, las oxidaciones pueden originar desprendimientos de piezas, fragilidad en la propia función protectora o deterioros repercutidos por los anclajes en el soporte.

Por ello se nos ha encargado la renovación de la pintura en todas las barandillas de este edificio. En el proceso se ha realizado una limpieza previa de superficies para eliminar polvos, grasas y otras impurezas. Han sido especialmente tratados los puntos de oxidación y se ha procedido a la aplicación del revestimiento con sus distintas capas siguiendo las instrucciones del fabricante.

Todo ello utilizando técnicas de acceso y posicionamiento mediante cuerdas.